Responsabilidad en la perforación intestinal durante una radioterapia

Si el reproche que se realiza se sustenta en que el tratamiento recibido generó una perforación del intestino y la consecuente peritonitis, corresponde al paciente acreditar dicho nexo causal planteado, así como no haber sido informado del riesgo de dicho tratamiento y de las posibles consecuencias del mismo.

Centrándonos en la cuestión discutida sobre si el tratamiento recibido se trataba de un procedimiento terapéutico tan invasor como para provocar la peritonitis cabe señalar que el propio informe de necropsia afirma que no existe la posibilidad planteada por el paciente o sus familiares. Esto es así porque hay que partir de la idea de que la peritonitis pudo ser causada por múltiples razones, estableciéndose el tratamiento recibido por el paciente como una posibilidad más dentro de las causas multifactoriales.

Por lo que respecta al consentimiento informado, recordemos que es un acto que debe hacerse efectivo con tiempo y dedicación suficiente y que obliga tanto al médico responsable del paciente como a los profesionales que le atiendan durante el proceso asistencial.Esta es una obligación más de las que integran la actuación médica o asistencial, a fin de que pueda adoptar la solución que más interesa a su salud. El proceso de informar hay que hacerlo de una forma comprensible y adecuada a sus necesidades, para permitirle hacerse cargo o valorar las posibles consecuencias que pudieran derivarse de la intervención sobre su particular estado y, a su vista, elegir, rechazar o demorar una determinada terapia por razón de sus riesgos e incluso acudir a un especialista o centro distinto (sentencia del TS de 24 de mayo de 2017).

En definitiva, entiendo que el tratamiento recibido por el paciente fue una terapia correctamente indicada y mínimamente invasiva, dado su estado general y circunstancias y que, en cualquier caso, no provocó la perforación del intestino que desembocó en la peritonitis. Por ello, aun cuando la falta de consentimiento informado escrito pueda constituir una mala praxis ad hoc, tal mala praxis no puede per se dar lugar a la responsabilidad patrimonial si del acto médico no se deriva daño alguno. Esto es, la falta de información no es, por sí sola, una causa de resarcimiento pecuniario (doctrina mantenida en las sentencias del Tribunal Supremo de 27 de septiembre de 2001, de 10 de mayo de 2006 y 23 de octubre de 2008).

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