Retos para un sistema sanitario digital en constante evolución

Un modelo sanitario cambiando hacia crónicos complejos y dependientes en escalón prioritario, ingentes cantidades de datos de poca calidad por su desestructuración, confusión digital reclamando estandarización e interoperabilidad y preocupación por ciberinseguridad en torno a los dispositivos médicos como holters o equipos de diálisis. Éste es el panorama sanitario español dibujado en el octavo Congreso de TIC y Sistema Sociosanitario de Zaragoza, organizado por el Colegio de Ingenieros de Telecomunicación de Aragón con el apoyo del Gobierno autónomo. “Las soluciones tecnológicas existen, pero nos falta saber exactamente hacia dónde queremos ir”, apuntó Carlos Tellería, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud.

Los ingenieros pusieron toda la tecnología sobre la mesa: proyecto Guhara de historia clínica electrónica de Aragón; plataforma Clinicgram de gestión inteligente de imágenes médicas no radiológicas; gestión analítica avanzada para prever el impacto de las acciones en salud; ciberseguridad; integración sociosanitaria; formación on line; monitorización del entorno del paciente; comunicación digital permanente; blockchain en sanidad, además del largo y ya veterano listado de aplicaciones de telemedicina. Pero ¿por qué no parece que avancemos en salud digital? Tellería opinó que se trata de la confusión propia del cambio, el típico proceso de adaptación y clarificación de objetivos.

Javier Berlana, de la consultora Deloitte, anunció que la gestión analítica avanzada podría servir para dinamizar este proceso de transformación digital de la sanidad. “Así se podría prever el impacto asistencial de las acciones”. Expertos en salud analizando datos con métodos y modelos validados, asistidos por la tecnología y logrando resultados de alto impacto asistencia. Ésa es la idea. ¿Y por qué la gestión analítica avanzada se ha hecho poco en el ámbito de la salud? Berlana contempló varios factores en respuesta a esta pregunta, pero culpó de ello a los “grandes volúmenes de información de escasa calidad por su falta de estructuración metódica”.

Juan Coll, responsable de Innovación y TIC en el Hospital de Barbastro (Huesca).

Deloitte ya abordó la explotación analítica del Sistema Nacional de Salud, “pero había que diseñar antes una plataforma que reuniera todos los casos de uso -explicó Berlana- y se necesita, además, un nuevo modelo asistencial”. Es la ‘pescadilla que se muerde la cola’. El modelo asistencial actual no permite muchos avances en big data e inteligencia artificial, por citar las dos tecnologías más en auge, ni éstas son capaces de generar por sí solas un nuevo modelo; uno que ahora tendría que centrarse en atención a crónicos complejos y dependientes, como subrayó Juan Coll, responsable de Innovación y TIC en el Hospital de Barbastro (Huesca).

Para este panorama, la ingeniería tiene soluciones, aunque estas no logren convertirse en protagonistas del sistema por esa dificultad, de momento insalvable, de integración e interoperabilidad que mencionaron tanto los expertos reunidos en el congreso. “Hace cuarenta años España era un país joven, pero ahora la pirámide poblacional se está invirtiendo y los recursos sanitarios se quedan muy cortos”, constató Tomás Prieto, de Ibernex. “Hay que atender muchas enfermedad crónicas con un limitado aporte económico”. Y tanto Ibernex como Gotor lanzaron varias soluciones, basadas en la monitorización del entorno del paciente.

Algunas soluciones

Sensores que envían datos a la nube, los cuales se incorporan después a la gestión asistencial. Generan alarmas deslocalizadas, una app de gestión de tareas para enfermería, control de accesos para hospitales… Y una aplicación que Ibernex y Gotor están implementando: el sensor de presencia en cama, inteligente y predictivo que, a través de ciclos de rutina, registra los cambios y puede anticiparse incluso a una caída.

El proyecto Guhara de historia clínica electrónica, “única y global”, aglutina ahora grandes esfuerzos en la Comunidad de Aragón. Juan Coll, su responsable, ve estupendas posibilidades de mejora en la tecnología (cribados más amplios, control de entornos saludables, historia electrónica…), pero echa en falta “formación para los profesionales sanitarios”. Y, a falta de estandarización e interoperabilidad, Coll defendió las soluciones de telemedicina, “con 250.000 interconsultas en primaria y especialidades y con el 30% de los casos resueltos on line, un porcentaje que en pacientes crónicos se eleva hasta el 50%”.

El ingeniero David Reifs, de Saytel, presentó una novedosa plataforma de imágenes médicas no radiológicas llamada Clinicgram y basada en inteligencia artificial. El médico hace una foto con su móvil a la herida del paciente y, con absoluta seguridad en la legalidad y confidencialidad, la sube a dicha plataforma en busca de ayuda automática en el diagnóstico y de segundas opiniones. “Gracias a la inteligencia artificial -expuso Reifs-, los algoritmos toman decisiones rápidas y efectivas”. Ayudan al profesional; no lo sustituyen.

Manejando escalas de valoración, “los algoritmos completan el diagnóstico de los profesionales”. A partir de una fotografía, la inteligencia artificial determina el contorno de las heridas, su perímetro, y hace segmentación de los tejidos afectados, si hay necrosis o no, calcula la profundidad de la herida y hace seguimiento de ella, incluso sugiere tratamientos. Clinicgram gestiona mil imágenes mensuales y ha sido ya implementada en grandes hospitales.

Ciberseguridad

Para que una herramienta como Clinicgram sea efectiva, hacen falta muchos matemáticos creando ciberseguridad. Elvira García, de Inycom, presentó sus armas contra la ciberdelincuencia, una práctica que, según previsiones, se duplicará cada año. Recordando el reciente ataque a varios hospitales alemanes, García aludió a la preocupante inseguridad de los dispositivos médicos, tales como holters o equipos de diálisis. “No fueron diseñados para la ciberseguridad”, algo que ahora es prioritario para todos sistema de salud.

Mientras tanto, la tecnología está sirviendo a fines loables, como es el caso de la integración sociosanitaria de Castilla y León. Uno de sus promotores, Jesús Largo, de Everis, destacó en primer lugar la “voluntad de colaboración necesaria para sacar adelante proyecto de este tipo”. Los principales beneficiarios de esta integración son, según Largo, “los enfermos crónicos y/o dependientes, los que hacen un uso intensivo de atención primaria, los que necesitan un seguimiento frecuente y los que demandan mejoras en su calidad de vida”. Gracias a esta fusión sociosanitaria, Castilla y León tiene formación on line para sus profesionales, una plataforma de datos predictiva que informa de cambios en el grado de cronicidad de los pacientes y herramientas participativas para que el paciente haga su propio cuadro de mando.

La integración de los servicios sociales y sanitarios fue citada, con el modelo de Castilla y León, como uno de los retos actuales por Carlos Tellería, del Instituto Aragonés de Servicios Sociales. “Otro reto fundamental -dijo- es generar confianza en el ciudadano para poder seguir con la implantación de las tecnologías”. Ojo en cómo se manejan los datos. Y aún citó un tercer reto: “El retorno de información para que el sanitario también se beneficie de ella; porque los sistemas TIC tienen que ser beneficiosos para todos o no llegarán a producirse”.

Para Tellería, el futuro se muestra “interesante”, se abordará la “minería de decisiones” y “buscaremos apoyo para integrar tantas soluciones inconexas como hay en el mercado. ¿Por qué no integramos la comunicación sanitaria en Alexa?”.

Ahora ya el paciente está activo en su salud y se transfieren cada vez más tareas de especialidades a atención primaria y de medicina a enfermería. Con estos argumentos, Juan Coll constató que “el modelo sanitario está cambiando”, por sí solo, ayudado por la tecnología en muchos casos. Con una esperanza de vida duplicada en el siglo XX, el objetivo era aumentar en dos años la vida activa antes de 2020. Con esta meta ya encima, la Unidad de Innovación del Hospital de Barbastro, de la que Coll es responsable, ha sido nombrada referent site en envejecimiento activo saludable por la Comisión Europea.

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