Terapias CAR-T: la gran esperanza de la curación del cáncer

A día de hoy, ya no cabe duda de que las terapias CAR-T han llegado para quedarse. Buena prueba de ello es el gran protagonismo que han vuelto a tener en el último congreso de la Asociación Americana de Hematología (ASH, en sus siglas inglesas), celebrado el pasado mes de diciembre.

Allí se presentaron datos de vida real a tres años en pacientes con leucemias agudas de estirpe B y linfomas B agresivos, lo que demuestra supervivencias a largo plazo, por primera vez, y supone un punto de inflexión en el desarrollo de estas terapias innovadoras. Además, estas terapias no sólo se están empezando a extender a otros cánceres hematológicos (en contraposición con los tumores sólidos, donde siguen sin dar los resultados deseados), sino que también se están perfeccionando a gran velocidad.

Por primera vez se han obtenido datos de supervivencia a largo plazo en pacientes con leucemias agudas y linfomas

Se avecina una nueva generación de inmunoterapia celular con células CAR-T alogénicas, terapias CAR-T basadas en células NK y combinaciones con AcMo y enzimas potenciadoras.

La introducción de éstas y otras terapias innovadoras que están por venir constituye un reto sin precedentes para nuestro sistema sanitario, pero cabe decir que ya hemos andado un importante camino gracias a la anticipación de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), donde siempre hemos sabido lo que estaba por venir, y a la rápida respuesta del equipo ministerial encabezado por María Luisa Carcedo, que puso en marcha el Plan Nacional de Terapia Celular y designó los primeros centros CAR-T.

“La Administración debe mantener y dotar adecuadamente las convocatorias anuales de ensayos con estas terapias”

Por todo esto, la cartera de servicios de nuestro sistema sanitario público incluye hoy en día los primeros fármacos CAR-T (Yescarta y Kymriah), que están revolucionando el tratamiento de la leucemia y el linfoma. La Hematología ha sido muchas veces pionera en el mundo científico, pero esta vez también lo es fuera de él, abriendo un camino muy prometedor para la introducción de terapias avanzadas en nuestro sistema sanitario y situando a España en una posición privilegiada a la hora de afrontar dicho reto.

Durante más de 50 años, los hematólogos hemos utilizado células para curar enfermedades. Todo nació con el trasplante de progenitores hematopoyéticos (TPH), que constituye la base del uso clínico de la actual terapia celular. La revolucionaria inmunoterapia CAR-T, basada en el uso de células modificadas genéticamente, representa un nuevo paso adelante en el desarrollo de la terapia celular.

Especialistas idóneos

La experiencia adquirida con el TPH y su continuo perfeccionamiento nos convierte a los hematólogos en los especialistas idóneos para el desarrollo clínico de esta nueva inmunoterapia celular adoptiva, que permite vislumbrar la esperanza de la curación del cáncer. Entre otras muchas cosas, solicitamos a la Administración sanitaria que mantenga y dote adecuadamente las convocatorias anuales de ensayos clínicos con terapias avanzadas no comerciales. La gran inversión pública en infraestructuras y en redes de investigación cooperativa, como la Red de Terapia Celular (TerCel), debe seguir potenciándose para que continúe la producción científica y la generación de medicamentos celulares. Gracias a las terapias CAR-T, el futuro de la terapia celular en la Unión Europea, en general, y en España, en particular, es muy esperanzador.


‘DIANA’, la revista de las terapias avanzadas, cuenta con el patrocinio de Kite, una compañía de Gilead

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