Un código deontológico para directores médicos

Los directores médicos toman decisiones en ocasiones muy complicadas, dado que, por su cargo, responden ante tres agentes: la institución y sus superiores; personal facultativo a su cargo y, por descontado, los pacientes. Por ello, el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña elaboró a finales de 2018 un documento para definir los deberes deontológicos, más allá del puro cumplimiento de sus funciones, que implica este cargo.

El documento nació del debate de la ponencia sobre Liderazgo y Participación del 3º Congreso de la Profesión Médica de Cataluña celebrado en Girona en noviembre de 2016. Este código ético está ceñido a los responsables del ámbito hospitalario, y en un futuro se elaborará uno específico sobre atención primaria, entre otros motivos porque hay centros en los que el coordinador procede de otro colectivo sanitario, como Enfermería. El texto también se compartió como borrador con los gerentes de hospitales catalanes para que realizaran sus aportaciones.

El documento, que define un total de 24 principios éticos, persigue cierto equilibrio entre su compromiso con los enfermos, los profesionales y el centro. Por ejemplo, el Consejo pone hincapié en el deber de garantizar la calidad asistencial, promover la evaluación y la participación de los profesionales en los objetivos y gestión del centro, facilitar la sinergia entre centros y la equidad territorial, detectar y promocionar el talento, etc. Además, el documento recuerda que muchas de sus funciones se pueden delegar y, de ser así, esos responsables deberían regirse por los mismos principios.

En una entrevista con DM, el coordinador del grupo de trabajo, Antoni Castells, director médico del Hospital Clínico de Barcelona, destacó que “los aspectos éticos los vinculamos al trato con el paciente y no tanto con la dirección de una institución”. Asimismo, “el hecho de dejar por escrito los deberes del director médico es una forma de reforzar e incluso proteger su papel frente a posibles injerencias tanto desde dentro como desde fuera del hospital”.

En uno de los puntos se reconoce el deber y derecho del director médico de reclamar los recursos necesarios para la mejora de la calidad asistencial, si bien indica que esto debe hacerse siempre amparándose en criterios de eficiencia y supeditado a la situación económica del territorio.

Sin embargo, la responsabilidad ética del director médico no se limita a la gestión del centro donde trabaja. Otro de los puntos indica que debe velar por la coordinación entre niveles y ser sensible a los problemas sociales, la cronicidad y el final de la vida y velar por la equidad territorial, facilitando las derivaciones entre centros de diferente complejidad. Además, el texto hace hincapié en la colaboración y creación de sinergias con otros agentes en otros ámbitos, como la investigación.

Mediación de conflictos

Por otra parte, se citan varios compromisos en cuanto a los profesionales del centro. Se recuerda al director médico que toda práctica profesional inadecuada (sea por falta de técnica, problemas de salud o un comportamiento reprobable) debe ponerla en conocimiento del colegio de médicos, además de aplicar mecanismos internos. También se insiste en que el director debe contribuir a que los profesionales participen en la gestión.

Hay varios principios basados, en esencia, en la idea de que el director médico tiene el deber de colaborar en la prevención y resolución de conflictos entre profesionales, incluso estableciendo mecanismos de mediación si es necesario. “Normalmente no hay un único culpable, sino que hay diferentes partes con sus puntos de vista y que probablemente tengan su parte de razón. El director no se puede inhibir de esos problemas y debe compartir su gestión con los responsables del departamento donde se hayan producido”, argumenta Castells.

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