Un test de puntitos desinhibe a los mayores

Que la agilidad mental, salvo excepciones, se frena con los años es un tanto obvio, seguramente por la sobrecarga de datos y recuerdos, unas conexiones cerebrales menos engrasadas y más lentas, por consiguiente, en hallar el nombre de una persona o de una calle entre las enmarañadas y repletas sinapsis. ¿Pero hay también a edades provectas mayor desinhibición, peor control de los impulsos para pensar o hacer cosas? El equipo de Paul C. Knox, de la Universidad británica de Liverpool, lo ha comprobado midiendo los movimientos oculares mediante un rastreador de infrarrojos. Reclutaron dos cohortes de personas sanas: una de 19 a 27 años y otra de 50 a 72 años. Los participantes tenían que mirar un punto en el centro de un ordenador y, luego, a un segundo punto que aparecía a la izquierda o a la derecha, pero tenían que fijarse en él cuando éste desaparecía. Según publican este mes en PeerJ, los mayores eran más propensos a mirar el punto cuando aparecía (y no cuando desaparecía), y eran más lentos que los jóvenes. Eso significa, según los autores, que a los mayores les resultaba más difícil inhibir sus acciones, incluso descartando la desaceleración general que ocurre con el envejecimiento. También es posible que a su edad, en la que la timidez ha dado paso a un cierto pasotismo vital, les importen menos los puntitos y las puntuaciones, o que tienen la vista demasiado cansada para andar persiguiendo destellos en una pantalla.

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