Una ventana terapéutica más amplia, gran avance en ictus

El ingreso hospitalario y las altas de 269.000 españoles en 2017, que representan el 5,5% de las hospitalizaciones en el conjunto del país, se deben a enfermedades neurológicas, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y recogidos en un informe elaborado por la Sociedad Española de Neurología, con motivo de su LXXI Reunión Anual, celebrada en Sevilla.

De hecho, el ictus es la tercera enfermedad que más ingresos hospitalarios genera al año en España, por detrás de la insuficiencia cardiaca y la neumonía, con 106.641 ingresos en 2017. Estas cifras, que han experimentado un incremento del 24,8% en los últimos 15 años por enfermedades neurológicas frente al 8,3% que lo han hecho los ingresos totales, dan muestra de su prevalencia y del impacto social y personal que causan.

El ictus es la patología que más ingresos produce en España

Los responsables de la organización de la SEN valoran los “importantes avances terapéuticos” que se han producido en el tratamiento del accidente cerebrovascular, “derivados de una mejoría en las técnicas y en los dispositivos que consiguen extraer los trombos intracraneales o extracraneales”. El más destacado es la ampliación de la ventana terapéutica, en pacientes seleccionados, de seis a 24 horas, dentro de la fase aguda del ictus, “de modo que se puede aplicar la trombectomía mecánica para el tratamiento del evento isquémico, el más frecuente, y permite aumentar más del 60% la probabilidad de recuperación neurológica”, explica Juan Carlos Portilla, vocal de Comunicación de la SEN.

El ictus es la segunda causa de muerte en España: la primera entre las mujeres y la tercera en los hombres. Es también la primera causa de discapacidad por enfermedad en los adultos a partir de los 50 años y la segunda causa de demencia por detrás del Alzheimer. “Por tales motivos, estos avances y las mejoras en los tratamientos disponibles son tan buena noticia. Las secuelas que quedan en estas personas con algún grado de discapacidad van desde alteraciones en el lenguaje, déficits motores y déficits cognitivos que les impiden llevar una vida cotidiana similar a su vida anterior al ictus. Con estos tratamientos, conseguimos disminuir la mortalidad y las secuelas que condicionan luego la discapacidad”, abunda Portilla.

Equidad en los tratamientos

Sin embargo, “uno de los retos que tenemos desde la SEN es transmitir que la aplicación de los tratamientos más avanzados no es del todo homogénea en el país y tenemos que insistir a las autoridades sanitarias para hacer esfuerzos conjuntos para que la aplicación de estos tratamientos sea equitativa para toda la población”. Y es que, aunque estos tratamientos ya son aplicables en todas las comunidades autónomas, “no todas las personas lo tienen igual de accesible, especialmente en casos como éstos en los que están limitados por el tiempo y en los que se necesita una actuación rápida”. La solución, en las zonas más despobladas donde la presencia de neurólogos es menor o no existe, para enfermedades tan prevalentes, con tanto impacto como el ictus, son los programas como el teleictus, que “acercan estos tratamientos a través de la telemedicina” y, en cuanto se confirmen los síntomas, “sistemas organizativos que faciliten el traslado de los pacientes a centros donde puedan recibir tratamientos más avanzados”.

Migraña

También durante la reunión, la sociedad científica ha destacado que más de cinco millones de españoles padecen migrañas, una enfermedad neurológica muy incapacitante, con gran impacto en la vida de los pacientes y con una alta prevalencia. “Es la sexta enfermedad más prevalente en todo el mundo”, detalla Teresa Moreno, secretaria de la junta directiva de la SEN. De ahí la importancia de la aprobación de nuevos fármacos en España que han demostrado eficacia en el control de la migraña, fundamentalmente en la prevención de las crisis.

Entre las novedades más recientes, se encuentran los anticuerpos contra receptor de CGRP (erenumab) y los que van contra el ligando de CGRP (galcanezumab), que también se ha aprobado para cefalea en racimos episódica; eptinezumab, trimestral e intravenoso, y fremanezumab. Todos ellos indicados en pacientes con migraña con más de cuatro días de dolor de cabeza al mes.
Si bien, como destaca Moreno, “afortunadamente este es un campo en continua investigación y existen líneas de trabajo tanto para tratamientos preventivos como sintomáticos, que esperemos que pronto estén disponibles para nuestros pacientes”.

Vías para ‘quitarle’ la demencia al Alzheimer

Más lentos van los avances en las investigaciones sobre las demencias, “donde estamos más atrasados pero en las que se están haciendo avances”. En el mundo se están llevando a cabo unos 3.000 estudios sobre estas enfermedades neurológicas, pero “todos se caen en las primeras fases porque no son efectivos o porque tienen efectos secundarios”, explica Teresa Moreno que, sin embargo, se muestra “optimista” porque “afortunadamente” en el último año dos estudios sobre el Alzheimer que estaban en fase 2 y 3 han resultado positivos”.

Moreno detalla que estos estudios se basan en nuevas técnicas terapéuticas: “Siempre nos habíamos basado en la proteína amiloide, pero ahora se han visto otras que también pueden servir de dianas”. Así, se están estudiando enzimas que cortan la proteína precursora del amiloide; otros se basan en anticuerpos contra el amiloide, y otros en procesos que limpian el cerebro de amiloide.

“Nuevas vías para las que habrá que esperar al menos diez años para conocer su eficacia, puesto que actualmente se recluta en los ensayos clínicos a pacientes en fases muy iniciales”. Si bien, para los estudios que ya se encuentran en fases 2 y 3, quizá en cinco años haya posibilidades clínicas. “No son terapias curativas, pero sí sintomáticas, más efectivas que las que hay ahora”, de modo que, según la secretaria de la SEN, “cuando se encuentre el tratamiento, terminará siendo Alzheimer pero sin demencia. Igual que ocurre, por ejemplo, con el VIH sin sida”.

José Ramón Ara, vicepresidente de la SEN, destacó “la aplicación de nuevas tecnologías que suponen formas de intervención no farmacológicas”, como la talamotomía y la subtalamotomía, que mediante ultrasonidos focales de alta intensidad tratan el temblor esencial en el Parkison: “Tienen el mismo efecto que la cirugía sin necesidad de cirugía”. A ello se unen la investigación neurológica con neuroimagen, las incorporaciones tecnológicas al estudio neurofisiológico o los apoyos de la inteligencia artificial.

Cambios en la esclerosis múltiple

En el ámbito de la esclerosis múltiple, la causa más frecuente de discapacidad no traumática en adultos jóvenes en España, se han desarrollado nuevos fármacos por vía oral, que ofrecen un gran avance para la calidad de vida de los pacientes.

“En los últimos 10 años ha habido un cambio tan radical de los tratamientos que ha cambiado la vida de los pacientes. Antes la mortalidad era altísima en pacientes muy jóvenes y, sobre todo, tras cinco o seis años de enfermedad, causaba muchísima discapacidad. Ahora, con las terapias que hay, la mayor parte de los pacientes, un porcentaje muy alto, puede pasarse toda su vida sin brotes y sin clínica, gracias a los tratamientos”, ha explicado Teresa Moreno. En concreto, los dos últimos fármacos modificadores de la enfermedad aprobados por el tratamiento de la esclerosis múltiple son la cladribina y el ocrelizumab. Pero, además, están en desarrollo otros fármacos orales para los moduladores de los receptores de esfingosina-1-fosfato, que regula procesos fisiológicos en el sistema nervioso.

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