Urgencias se pregunta cómo afrontará el pico hospitalario de los próximos días

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franciscogoiri
Saturación asistencial y plantillas exhaustas
Puerta de Urgencias del Hospital Príncipe de Asturias.
Puerta de Urgencias del Hospital Príncipe de Asturias.

Si hay un servicio hospitalario en primera línea en la atención a los pacientes de la Covid-19, ese es el servicio de Urgencias. Grandes o pequeños, comarcales o de hospitales terciarios, los coordinadores y urgenciólogos de estos servicios coinciden en dos cosas: el temor ante la "espectacular avalancha" de casos que prevén afrontar en los próximos días y la incertidumbre sobre cómo hacer frente a ese pico con unas plantillas en muchos casos limitadas y, en todos los casos, sobresaturadas; con medios y recursos a veces escasos, y con un déficit de equipos de protección, sobre todo en las zonas más afectadas.

Manuel Vázquez Lima, responsable del Servicio de Urgencias del Hospital do Salnés, en la localidad pontevedresa de Vilagarcía de Arousa, habla gráficamente de la calma que estas semanas ha precedido a "una tempestad que, inevitablemente, se nos viene encima en todos los servicios"; en Murcia, Pascual Piñera, jefe de Urgencias del Hospital Reina Sofía, se refiere a "un valle asistencial que no presagia nada bueno, viendo la evolución de la epidemia", y en Cataluña, pese a ser una de las autonomías más afectadas, Óscar Miró, urgenciólogo en el Hospital Clínic de Barcelona, dice que "aún estamos esperando la gran oleada, que está a la vuelta de la esquina".

Menos flujo asistencial

Lo llamen como lo llamen, la relativa calma de las semanas previas se ha traducido en una reducción del ritmo asistencial habitual en los servicios.

"El pasado 9 de marzo, por coger un día de referencia, atendimos en mi servicio a un 5% menos de pacientes de los que solemos ver entre semana, pero es que apenas 5 días después el porcentaje de reducción del flujo habitual era ya del 51%", afirma el jefe de Urgencias del Reina Sofía.

Según él, ese comportamiento tiene que ver, claro, con las medidas de confinamiento decretadas, pero también con "el miedo de los pacientes a desplazarse al hospital; temen que los ingresemos y verse más expuestos que si se quedaran en casa. Urgencias es como el cajero automático de la sanidad: vas cuando quieres o lo necesitas, pero en la tesitura actual el ciudadano se piensa hasta lo de ir al cajero".

"Somos como el cajero automático, pero ahora no vas ni al cajero"

Esa misma disminución del flujo habitual se ha vivido en el Hospital do Salnés, con una zona de influencia cercana a los 100.000 pacientes. "El 18 de marzo, por ejemplo, fue el día más flojo en cuanto a afluencia de pacientes en las urgencias de toda Galicia en los últimos 15 años: la media de casos fue de 170, frente a los 400 habituales".

Ahora bien, añade Vázquez Lima, "que no quepa ninguna duda de que esto repuntará, y la puerta de entrada de toda esa oleada de casos que se prevén serán los servicios de Urgencias". 

En Madrid, la comunidad más golpeada por el virus, Carlos Bibiano Guillén, jefe del Servicio de Urgencias del Hospital Infanta Leonor, en Vallecas, no ha detectado una curva de reducción asistencial tan acusada como sus colegas, "quizás porque aquí hubo focos importantes de afectados desde los primeros días y, además, sin un confinamiento obligado que limitara la circulación de pacientes".

En el Hospital La Fe de Valencia, el director de su Área de Urgencias, Javier Millán Soria, también reconoce una "relativa" disminución de la carga de trabajo, pero matiza que los pacientes sospechosos de Covid-19 suponen "un trabajo adicional que nada tiene que ver con el que requiere el paciente habitual de urgencias. Hay que identificarle y separarle del resto de enfermos en un circuito específico, proporcionarle una mascarilla, llevarle a una zona de aislamiento, preparar y colocarse el equipo de protección (EPI) para la toma de muestras…, y todo eso antes del repunte que auguran todas las previsiones".

Más allá de la casuística concreta de cada autonomía y de cada hospital, en esencia, todos los servicios han adoptado -y adaptado a sus circunstancias- el Protocolo para el manejo del Covid-19 en Urgencias del Ministerio de Sanidad, que se va actualizando casi a diario.

"En el Hospital de Zumárraga hemos establecido los dos circuitos que marca ese protocolo: uno para pacientes con patología respiratoria y positivos probables y otro para casos que no presentan sospecha de positivo y para el resto de los motivos de consulta", resume Francisco José Ezponda, jefe del Servicio de Urgencias de Zumárraga.

En el Clínic barcelonés, el doble circuito es similar, "aunque todo va variando cada día", dice Miró. "Hemos establecido un circuito y áreas específicas para detectar a los pacientes que necesitan un frotis, y los ingresamos en planta en función del resultado".

"¿Dónde les meto?"

Si en Madrid, por ejemplo, el Infanta Leonor, un hospital con 269 camas, tenía el último fin de semana de marzo más de 700 pacientes de Covid (entre casos confirmados y posibles), en el Hospital San Pedro, de La Rioja, José María Carpintero, uno de los 41 urgenciólogos del servicio, admite que "de momento, no tenemos problemas de camas, porque el 70% son dobles y la mayoría están ocupadas individualmente, pero no sabemos cómo va a evolucionar esto". 

Vázquez Lima incide, además, en la capacidad de propagación del virus: "Con una R0 (tasa de contagio) estimada de 4-5, la n aumenta de forma exponencial. Para una población de referencia como la nuestra (cien mil habitantes), podría haber hasta 40.000 afectados, de los cuales unos 32.000 serán casos leves, pero alrededor del 5% requerirán de ingreso en UCI. ¿Dónde meto yo a 2.000 pacientes nuevos de golpe en mi hospital?".

Juan González ArmengolEntre tanta incertidumbre, la única certeza que comparten todos la resume de forma muy gráfica el urgenciólogo del Hospital de San Pedro: "Estamos ante una emergencia biológica que puede llegar a convertirse en una catástrofe de dimensiones desconocidas si no aplicamos 2 recetas al alcance de todos: responsabilidad individual como ciudadanos y solidaridad".

Hay otra certeza, ésta más profesional, que verbaliza el responsable del Infanta Sofía: "Si algo está evidenciando esta crisis es que, nos reconozcan o no la especialidad, los servicios de Urgencias de toda España estamos funcionando, entre nosotros y con el resto de los servicios hospitalarios, con un nivel de coordinación y comunicación encomiables".

"Es una guerra contra el tiempo para salvar a los vulnerables"

Juan González Armengol, jefe de Urgencias del Hospital Clínico de Madrid y presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), no se cansa de repetir, alto y cada vez más claro, que "estamos en una guerra contra el tiempo para salvar al mayor número posible de población vulnerable, y le recomendaría a la Administración que se pongan en el peor escenario posible". Los vulnerables son, sí, los pacientes pluripatológicos de edad avanzada, "pero la abundante evidencia que nos llega a diario de China habla también de fallecidos de mediana edad, con o sin afectaciones previas, y ha puesto sobre la mesa un dato que no sé si es suficientemente conocido: el 49% de los ingresos en UVI por la infección fallece". 

Puerta de acceso prioritaria de los infectados por la Covid-19, Urgencias teme el exponencial aumento de pacientes que se prevé y se pregunta cómo lo afrontará. coronavirus Off Profesión Profesión Off