‘Urgenciólogas’ o cómo combatir la brecha de género ‘invisible’

Imagine usted un pequeño pueblo integrado mayoritariamente por mujeres, con la misma formación, experiencia y capacidades que sus colegas varones.El jefe del pueblo es hombre y la práctica totalidad de su consejo de sabios también está formada por hombres; el cuidado de los hijos y los ancianos del pueblo está, no obstante, a cargo de las mujeres. “¿Detecta usted desigualdad de género en su pueblo?” Ante esa pregunta, la mayoría de los hombres… y de las mujeres del pueblo responden que no.

Mantenga usted los parámetros y la pregunta, pero sustituya “pueblo” por “servicios de Urgencias y Emergencias del Sistema Nacional de Salud (SNS)” y tendrá la principal conclusión de la encuesta sobre la situación de género en estos servicios que el grupo de trabajo MUEjeres de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes) ha hecho en las 17 comunidades autónomas.

Pese a que más del 60% de los profesionales que trabajan en estos servicios son mujeres, que la presencia femenina en cargos directivos es aún simbólica, y que el 90% de los permisos y reducciones de jornada por cuidado de hijos y personas mayores recaen sobre la mujer, el 84% de los varones que han respondido al sondeo de Semes no detectan desigualdad de género en su puesto de trabajo… y el 65% de las mujeres tampoco. La encuesta, divulgada por mail y redes sociales, fue respondida por 908 profesionales de Urgencias, el 91,5% de ellos mujeres. La mayoría de las respuestas vienen de Madrid (un 20%), Galicia (14%) y Extremadura (13%).

Sólo un 35% de ellas detecta desigualdad de género, pero hasta un 63% cree que la maternidad ha afectado a su proyección

“En contra de generar sorpresa, la respuesta a una pregunta tan directa se rige por unos patrones de negación esperables. Pese a las cifras, que el encuestado no suele tener en su cabeza, se subestima la desigualdad de género; ahora bien, cuando se profundiza un poco más, se ve que la percepción cambia”, afirma Iria Miguéns, coordinadora del sondeo y urgencióloga del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid.

La profundización de la que habla Miguéns viene con la siguiente pregunta de la encuesta: ¿Detecta usted problemas con la maternidad/paternidad para el desarrollo de su carrera profesional? El 63% de las mujeres responde que sí, frente a sólo un 35% de los varones que consideran que su paternidad ha afectado de alguna forma a su proyección laboral.
“La contradicción resulta muy evidente. Pese a que sólo el 35% de las mujeres urgenciólogas ve desigualdades de género en su puesto de trabajo, el porcentaje se dispara cuando tocamos el tema de la conciliación. O seguimos sin tener claro qué son problemas de género o los prejuicios y la impronta heredada de la mujer en aspectos como la maternidad siguen pesando mucho en un análisis objetivo del problema”, afirma Rosa Pérez Losa, responsable de la Secretaría de Divulgación de Semes.

De izquierda a derecha, Coral Suero, Iria Miguéns, Carmen Camacho, María José Rodríguez Lorenzo y Rosa Pérez Losa.

Cocinera antes que fraile, Coral Suero –urgencióloga antes y ahora directora de la Unidad de Gestión Cínica de Urgencias del Hospital Comarcal de La Axarquía (Málaga)– cuenta que en su unidad, integrada por 16 profesionales, “las tres reducciones de jornada que tengo por cuidado de hijos están copadas por mujeres; pero es que, además, en los 3 ó 4 últimos meses se me han ido hasta cuatro profesionales a la atención primaria, todas mujeres y todas porque las guardias del servicio dificultaban la conciliación con su vida familiar”.

“De 16 profesionales, en los últimos meses se han ido 4: todas mujeres y todas por problemas para conciliar con las guardias”

Afortunadamente, añade Suero, “la Administración me ha permitido cubrir con sustitutos esas bajas y reducciones, pero no siempre ha sido así, y la implicación oficial es fundamental, porque, de lo contrario, organizar servicios cada vez más feminizados como los de Urgencias se convierte en un puzzle de muy difícil solución”.

Pero el sondeo de Semes desvela más contradicciones: pese a que inicialmente la mayoría de los encuestados no ve desigualdades de género en su servicio, hasta un 62% de ellos plantea propuestas de mejora (para un problema que, en teoría, no existe), que incluyen, por este orden, cambios en la organización del trabajo, mejoras laborales y medidas para facilitar la concilación laboral y familiar.

Ausencia de datos

Paliar el déficit de datos oficiales sobre el volumen de mujeres que trabajan en los servicios o cuántas ocupan cargos directivos es, precisamente, uno de los objetivos del grupo MUEjeres. María José Rodríguez Lorenzo, técnico del 061-Emerxencias Galicia, apunta que las últimas cifras del Ministerio de Sanidad, de 2012, “ya hablaban de un 60% de mujeres en Urgencias hospitalarias, y en torno a un 48% en las Emergencias extrahospitalarias, pero no decían cuántas tenían mando en plaza, aunque el día a día, tanto en Urgencias como en Emergencias, permite constatar que hay una coordinadora mujer por cada 20 hombres”.

Según el Instituto Nacional de Estadística, las mujeres representan ya el 77,69% del conjunto de la fuerza laboral del país, y el 14% de la población activa femenina trabaja en el sector sanitario. Más datos: de las 831 mujeres que han respondido a la encuesta de MUEjeres, sólo un 0.8% son directivas, el 6% son jefas de servicio y el 93,2% restante ocupan puestos asistenciales; de los 77 hombres, el 1,2% son gerentes y un 10,4% jefes de servicio. Es decir, en una muestra diez veces menor, los hombres ocupan casi el doble de puestos de liderazgo que las mujeres.

“Seguir legislando”

“Es un problema de tendencia difícil de revertir: muchos cargos intermedios y/o directivos se gestan en redes informadas de confianza que, sustancialmente, están formadas por hombres. El resultado de una selección de cargos tan parcial es, obviamente, la aparición de diferencias salariales entre hombres y mujeres que no aparecen reflejadas en los convenios colectivos”, argumenta Pérez Losa. Aunque sea difícil, todas coinciden en que revertir el influjo de esas redes casi exclusivamente masculinas no es imposible, y propone algunas ideas: “Estaría bien omitir el nombre en las propuestas de ascenso, para que los méritos que se valorasen en la selección de las jefaturas y puestos directivos fuesen sólo curriculares”, plantea Rodríguez Lorenzo.

“Muchos cargos directivos se gestan en redes informadas de confianza integradas, en su mayoría, por hombres”

En la misma línea, la secretaria de Divulgación de Semes apunta la posibilidad de “establecer un sistema de cuotas para determinados puestos, como ya existe en algunos países, de forma que si en una organización hay cuatro puestos directivos se ocupen al 50% por hombres y mujeres. Mientras a estos puestos sigan accediendo sistemáticamente los hombres, es obvio que hay que adoptar medidas”.

Pérez Losa añade, además, que esas medidas no pueden depender de la buena voluntad individual de determinados gerentes: “Para paliar las brechas salariales y de poder que afectan no sólo a Urgencias sino a muchas otras especialidades, hay que seguir legislando. Un buen ejemplo es el decreto de igualdad de oportunidades en el empleo aprobado por el Gobierno en marzo, y la progresiva equiparación de los permisos por nacimiento y cuidado del menor, hasta llegar a las 16 semanas en 2021 para ambos progenitores”.

Y además de las trabas externas, hay otro handicap en el que también coinciden todas: el techo de cristal autoimpuesto. “A la ausencia de redes de contactos, las reticencias de algunos colegas o la inercia adquirida, se suma, a veces, nuestra propia mentalidad; es decir, el temor a no estar a la altura o las frustraciones heredadas que seguimos arrastrando por abandonar a los hijos y el hogar”, concluye Pérez Losa.

La “impronta anticipatoria”

El grupo de trabajo MUEjeres, aprobado por la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias (Semes) en octubre de 2018, nace, según Iria Miguéns, urgencióloga del Hospital Gregorio Marañón y miembro de la directiva de Semes, “ante la evidente necesidad de defender la igualdad de género en unos servicios con una representación cada vez más femenina, pero liderados, fundamentalmente, por hombres”. Miguéns afirma que la propuesta de Semes , “aprobada sin fisura alguna de su directiva”, es una iniciativa pionera entre todas las sociedades científicas, “lo que evidencia, una vez más, la impronta anticipatoria de los profesionales que ejercemos en estos servicios”. El Mapa epidemiológico de la cuestión de género es el primer fruto de un grupo “empeñado en visibilizar el peso específico de la mujer en Urgencias”.

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